“No hay que ser un Séneca…”

Publicado por en Destacado, Wine in Spain

“No hay que ser un Séneca…”

“Para elegir un vino no hay que ser un Séneca, niña”. La primera entrevista que hice en mi vida fue a Camilo José Cela para La Prensa del Rioja. Don Camilo llegó a Logroño como invitado estrella de un congreso enológico.

El genio malhumorado entró en La Merced, el palacete renacentista donde Lorenzo Cañas rendía culto a la excelencia culinaria, se sentó en lo primero que encontró (“Por fin, coño”)  y pidió algo de beber con su voz atronadora. Yo buscaba nerviosa entre aquellas paredes sagradas al sumiller del restaurante, al director, a un camarero, a cualquier sombra de ser humano que no fuera la mía.

“Para elegir un vino no hay que ser un Séneca, niña”. Marina Castaño me agarró del brazo y me sacó del alcance de visión del escritor (más bien podríamos decir de su ángulo de tiro verbal). Yo por entonces -hace veintipico años- no sabía que se llamaba Marina ni que se apellidaba Castaño ni que las minifaldas de leopardo se renombrarían en el siglo XXI como “de print animal”. Don Camilo se giró hacia nosotras y bramó:

–Para elegir un vino no hay que ser un Séneca, niña. No hay tinto de Rioja malo.

Cinco lecciones aprendidas de un Nobel

Don Camilo andaba paseando por la geografía hispana sus impresiones eruditas sobre el mundo del vino y su cultura, resumidas en una conferencia titulada “Elogio del vino”, que años después en su versión “Elogio del Vino de Rioja” editaría el Gobierno de esta comunidad en un librito ilustrado. No está publicado en Internet o yo no lo he encontrado, así que me he permitido extraer y recordar aquí algunas de las frases que más me gustan, suyas o tomadas en préstamo de sus filósofos favoritos:

–Recuérdese que se compite por una copa y una sonrisa.

–Toda razón es buena y saludable para llenar y vaciar la copa.

–Es necio quien no ama el vino, las mujeres y las canciones.

–El hombre es el único animal que bebe sin tener sed.

–El vino lava nuestras inquietudes, enjuaga el alma hasta la raíz y, entre otras ciertas virtudes, asegura la curación de la tristeza…

Y así concluye el texto: “Un viejo brindis inglés proclama: ¡Brindemos por todos aquellos a quienes amamos! ¡Brindemos por todos aquellos que nos aman! ¡Brindemos por todos aquellos que aman a quienes aman a cuantos aman a aquellos que aman a quienes nos aman! Porque el vino nos da la libertad, también brindo con vino por el vino, por todos ustedes y por su siempre bien dispuesta compañía.”

A tu salud :)

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